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GuíasAgentesCuándo usarlo

Cuándo usar un agente

No todo trabajo necesita un agente.

Muchas veces, una buena conversación en Auri o una instrucción clara en Redactor es suficiente.

Conviene usar un agente cuando

Úselo cuando:

  • hace el mismo tipo de trabajo una y otra vez
  • suele seguir un orden parecido al estudiar y redactar
  • quiere dejar una forma de trabajo lista para repetirla
  • otras personas del despacho también deberían poder usar ese mismo criterio
  • le interesa conservar el historial completo de cada ejecución

No conviene usar un agente cuando

Probablemente no hace falta cuando:

  • tiene una duda puntual
  • todavía está pensando la estrategia
  • necesita conversar mucho e ir corrigiendo sobre la marcha
  • cada caso cambia tanto que no vale la pena dejar un flujo fijo

¿Por qué no basta con una instrucción larga?

Porque una instrucción muy larga suele mezclar demasiadas cosas:

  • los hechos
  • el objetivo
  • el análisis
  • la investigación
  • la redacción
  • la revisión

Cuando todo eso va junto, es más difícil repetir el trabajo con el mismo criterio.

El agente ayuda a separar el trabajo en partes más claras.

Casos donde sí conviene

  • generar un primer análisis y luego una demanda laboral
  • revisar contratos con el mismo criterio una y otra vez
  • preparar respuestas registrales siguiendo siempre el mismo orden
  • redactar un escrito y dejar lista una traducción

Casos donde no conviene

  • una consulta rápida sobre un artículo
  • una duda puntual de estrategia
  • una conversación abierta donde todavía no sabe qué documento necesita

Regla práctica

Si usted piensa:

“Este trabajo lo hago seguido y casi siempre lo resuelvo de manera parecida”

entonces probablemente sí conviene un agente.

Si piensa:

“Aquí necesito conversar, probar ideas y moverme libremente”

entonces probablemente conviene empezar en Auri o Redactor.

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